Este año se celebraron las VI Jornadas de Orquideología y flora pirenaica en el valle de Tena. A parte de haber muy buen ambiente y pasárnoslo genial pudimos ver maravillas como éstas:
Gymnadenia austriaca (Nigritella), con su dulce olor a vainilla.
Ophrys scolopax
Orchis pallens
Orchis viridis (Coeloglossum)
Anacamptis pyramidalis
Cypripedium calceolus, siempre un espetáculo de flor
Dactylorhiza elata
Dactylorhiza fuchsii
Dactylorhiza maculata
Dactylorhiza sambucina
Fritillaria nervosa
Limodorum abortivum
Linaria supina
Listera ovata
Neotinea ustulata (Orchis)
Ophrys apifera
Contemplando un cromlech (bastante enterrado)
Paris quadrifolia
Platanthera bifolia
Platanthera chlorantha
La pequeñita, aunque en la foto no lo parezca, Pseudorchis albida
La tormenta acercándose
viernes, 12 de junio de 2015
viernes, 15 de mayo de 2015
Las hembras de sarrio ya han parido, así que ya tenemos a los cabritos por ahí danzando y correteando. Apenas levantan unos palmos del suelo y resulta muy gracioso verlos correr detrás de sus madres dando pequeños saltitos para seguirlas.
Dos hembras con un joven de 1 año
En esta época es habitual ver grupos más o menos numerosos de hembras con cabritos a modo de guarderías. Así, en grupo numeroso, están más seguras frente a posibles peligros o depredaciones de los cabritos.
Y al igual que los cabritos, las primeras flores ya salen por doquier.
Pequeñita pero preciosa Veronica serpyllifolia, que aparece en pastos húmedos.
Las orquídeas ya van apareciendo también, pudiendo ver en los pastos la frecuente Dactylorhiza sambucina o esta Orchis mascula.
Gentiana verna dando intensidad con su color.La "carnívora" Pinguicula grandiflora, (grasilla o atrapamoscas).
Y con ellas sus variados polinizadores. Entre ellos esta Vanessa atalanta.
Las hayas también empiezan a sacar sus hojas, con un verde brillante que ilumina el bosque.
martes, 5 de mayo de 2015
Sarcocapnos enneaphylla
Sarcocapnos enneaphylla, un nombre un poco difícil para una planta tan bonita. Pero su nombre común es mucho más fácil: Zapatitos de la virgen.
Os la presento aquí
porque a mí personalmente me encanta y porque seguro que muchos la
habeis visto muchas veces aunque igual no os habeis fijado, pero a
partir de ahora seguro que lo haceis.
Aparece en grietas
de paredes calizas, verticales o extraplomadas en exposiciones
soleadas, hasta 1.800 m de altitud. Aunque su distribución no es muy
amplia, localmente puede ser abundante.
Es endémica de Marruecos y de la mitad este peninsular, apareciendo también en
Pirineos, siendo éste su límite norte de distribución. Por tanto sólo
la vamos a encontrar en Marruecos y en la Península ibérica.
Si la veis fijaros en ella, en lo bonitas de sus flores y en lo delicada que parece. Es una preciosidad, disfrutemosla.
miércoles, 25 de marzo de 2015
Empezando la temporada
El invierno va llegando a su fin, y no porque nos lo diga el calendario, sino porque ya empiezan a salir las primeras flores.
A pesar de que esta semana el tiempo se ha vuelto de nuevo algo invernal, en las zonas bajas no ha sido suficiente para frenar la floración. El suelo se va liberando de la nieve y la humedad provocada hace su trabajo.
Dando un pequeño paseo podemos empezar a ver los tan bonitos narcisos que, como alfombras, empiezan a cubrir los pastos.
Narcissus asturiensis jacetanus
Narcissus alpestris, narciso de color blaquecino.
Las pequeñas pero preciosas violetas también son tempraneras.
Viola riviniana, muy muy parecida a la V. Reichenbachiana, pero sus hojas son algo menos alargadas.
V. riviniana en su versión blanca.
Y la tan frecuente en bosques húmedos Hepatica nobilis (hepática, hierba del hígado), empezando también a florecer. Su nombre proviene del moteado característico que tienen las hojas,
parecido al tejido hepático, además se ha utilizado en medicina popular
para tratar afecciones hepáticas.
lunes, 2 de febrero de 2015
jueves, 6 de noviembre de 2014
El celo de los sarrios
De un día para otro hemos pasado del otoño veraniego al inicio del invierno.
La nieve en el Pirineo ha aparecido un poco tarde para lo que suele ser normal pero esta primera nevada ha sido considerable. Ayer me sorprendió el espesor que ha caído y lo baja que está en algunas zonas.
De las flores me paso a los sarrios, Rupricapra pyrenaica pyrenaica (rebecos), que en esta época del año están en celo y es un espectáculo ver a los machos, con su elegante pelaje de invierno, adoptar comportamientos dominantes: marcan el territorio con orina y unas glándulas que tienen en la base de los cuernos, erizan la crin y adoptan posiciones de advertencia hacia otros machos, todo con el fin de echar a los competidores de su territorio y quedarse con la hembra para intentar cubrirla. Si con esto no basta, se producen persecuciones desenfrenadas y pueden llegar incluso a la pelea, aunque no son muy habituales, cosa que sí ocurre normalmente en cabras montesas e íbices.
Durante este periodo alocado los sarrios pierden gran cantidad de peso, comprometiéndoles el invierno, durante el cual seguirán perdiendo peso debido a la escasez de comida. Al final del invierno los sarrios habrán perdido prácticamente la mitad de su peso, teniendo que recuperarlo durante el verano para poder afrontar de nuevo la siguiente estación fría.
En esta época de año los sarrios mudan su pelaje para hacer frente al duro invierno. Aumenta el espesor y la longitud del pelo para hacerlo más aislante y adquiere un color más oscuro, dándoles esa característica faja en el lomo y antifaz en la cabeza.
En los machos es también muy característico en esta época el pincel peniano, que asoma bajo la tripa como un penacho, diferenciando muy bien a machos de hembras.
En fín, que es una gozada disfrutar también de los sarrios en esta temporada, viéndoles correr entre la nieve y asombrándonos de su resistencia bajos los embates de las ventiscas.
En fín, que es una gozada disfrutar también de los sarrios en esta temporada, viéndoles correr entre la nieve y asombrándonos de su resistencia bajos los embates de las ventiscas.
martes, 21 de octubre de 2014
Pequeños tesoros que guardan nuestras montañas
Porque no siempre subimos montañas por el hecho de subirlas. Porque a veces las subimos buscando algo más. Porque a parte de rocas con sus miles de formas las montañas también nos guardan otras miles de cosas bonitas....
Este verano ha vuelto a ser intenso, este verano hemos subido montañas buscando plantas, en concreto aquellas que suben a lo más alto de nuestro territorio; en un mes y medio estuvimos muestreando, entre otras tantas, 10 cimas de más de 3.000m del Pirineo aragonés con el objetivo de empezar a elaborar un catálogo de las especies de flora presentes en las cimas más altas del Pirineo. Para ello muestreamos exhaustivamente cada cumbre y los 10 últimos metros hasta la misma.
Este verano ha vuelto a ser intenso, este verano hemos subido montañas buscando plantas, en concreto aquellas que suben a lo más alto de nuestro territorio; en un mes y medio estuvimos muestreando, entre otras tantas, 10 cimas de más de 3.000m del Pirineo aragonés con el objetivo de empezar a elaborar un catálogo de las especies de flora presentes en las cimas más altas del Pirineo. Para ello muestreamos exhaustivamente cada cumbre y los 10 últimos metros hasta la misma.
Embarcadas en un proyecto a nivel europeo referente a la flora alpina, Chus y yo nos hemos encargado por segundo año de las montañas ibéricas y hemos empezado por lo que más cerca tenemos y mejor conocemos: el Pirineo.
Las cimas son fáciles de identificar y son
particularmente relevantes en el estudio de las respuestas de la flora alpina a
cambios en su ambiente, ya que representan el último refugio disponible antes
de su posible desaparición, siendo por tanto las cumbres buenas parcelas permanentes de
seguimiento.
Con este proyecto queremos generar inventarios
florísticos de las cumbres más altas para poder estudiar en un futuro los posibles cambios en la diversidad
florística de las cimas y que, a la vez, pueda
servir de herramienta para la gestión y conservación de los espacios naturales de montaña.
A estas altitudes, donde el suelo
es escaso y la acción del hielo-deshielo es predominante, aparecen un conjunto de plantas concretas muy adaptadas a estos ambientes y que han desarrollado diversas estrategias para la supervivencia.
Las plantas que
consiguen sobrevivir a estas altitudes son más bien escasas en relación con las que aparecen en
los valles, dominando las plantas propias de las montañas de
centro y norte de Europa, las eurosiberianas, boreoalpinas y las endémicas
del Pirineo (plantas que tras las últimas glaciaciones migraron hacia el sur refugiándose en estas montañas y adaptándose a las nuevas condiciones climáticas y geológicas, lo que produjo que aparecerieron nuevas especies exclusivas de este territorio) desapareciendo casi por completo las de afinidad mediterránea.
De las cimas de más de 3.000m prospectadas hasta la fecha, en la que más especies diferentes hemos encontrado ha sido en el Garmo Negro, con 33 especies, y en la que menos en el Cilindro de Marboré, donde únicamente encontramos 4 especies diferentes. Nos sorprendió el Aneto, en el que encontramos más especies de las esperadas y el Monte Perdido, en el que no vimos nada hasta el último momento en el que las encontramos en un único enclave.
Las especies que hemos encontrado en mayor número de cimas son
Androsace ciliata, Pritzelago alpina,
Saxifraga oppositifolia y Saxifraga
pubescens, siendo también frecuentes Cerastium alpinum, Draba dubia, Poa alpina, Artemisia eriantha/ umbelliformis, Linaria alpina y Armeria alpina .
El aumento de las temperaturas es
un factor importante que puede hacer llevar a la extinción o colonización de nuevas
especies de flora, pero existen también otros factores, no menos importantes, que pueden poner en riesgo algunas especies de
las cimas, como es la presión antrópica. En el Pirineo, las consecuencias de la
elevada presión que está ejerciendo el turismo desde los años ochenta se está
empezando a observar en la actualidad en aquellas cimas con elevada frecuencia
de visitas durante el periodo estival. Hay que tener en cuenta que, en este
medio, no sólo las condiciones ambientales son muy limitantes, sino que hay muy
poco suelo, lo que reduce los lugares propicios para la vida vegetal.
Desde luego un proyecto muy interesante para el conocimiento de la diversidad vegetal de nuestras montañas y que esperamos con mucha ilusión que podamos continuarlo el año el que viene.
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